Sostenibilidad y Economía Providencial, ¿en qué medida se conectan estas ideas, dado que tratan del uso consciente de los recursos disponibles y de su preservación para las generaciones futuras?
La idea de sostenibilidad siempre ha estado vinculada al intento de conciliar el crecimiento económico con la preservación del medio ambiente, estando la cuestión económico-ambiental en el centro del debate desde las primeras discusiones sobre el tema.
La primera publicación que hizo hincapié en el término sostenibilidad apareció en el informe «Los límites del crecimiento», publicado en 1971 por el Club de Roma.
El término se acuñó en 1980 con la publicación de la «Estrategia Mundial de Conservación» por la UICN – Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y, en 1987, el concepto de Sostenibilidad adquirió relevancia mundial con el «Informe Brundtland» publicado por la CMMAD – Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Según el Informe Brundtland
«El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación actual sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades».
El significado de desarrollo sostenible es el desarrollo viable a lo largo del tiempo, cuya condición esencial es la capacidad del sistema socioeconómico de no perder su energía y seguir estando disponible para las generaciones futuras. En este contexto, las capacidades estarían limitadas por el desarrollo tecnológico e institucional, así como por los ecosistemas. Esta visión restringe la incorporación de las demandas de la sociedad más allá de los recursos materiales disponibles, lo que podría incorporarse a la idea de economía providencial.
La economía providencial es una idea trabajada en el marco del camino espiritual de Cafh como herramienta para ampliar la conciencia individual de la existencia y actuar responsablemente en el proceso de construir y vivir colectivamente en la búsqueda de una sociedad más armónica.
Según Cafh, practicar la Economía Providencial «…significa utilizar los recursos a nuestra disposición -tanto personales como sociales- para el bien y el avance de la vida en la Tierra» (La Obra de Cafh, Economía Providencial, 2006). En otras palabras, significa aplicar la sabiduría al uso de los recursos disponibles, tanto para el progreso personal como para el bien de todos los seres humanos. En este sentido, se consideran tres aspectos: 1- La utilización de los recursos de que se dispone; 2- La reserva de recursos, el ahorro; 3- La multiplicación del volumen de recursos.
Este concepto conlleva un sentido de no posesión, de desapego de los bienes extrínsecos (materiales, intelectuales y otros) que fomentan la posesión y son bienes transitorios, y de valoración de los bienes intrínsecos. Estos últimos son los que pertenecen a la esencia del ser (magnéticos, mentales, anímicos y espirituales), siendo inagotables y capaces de expandirse a toda la humanidad. Explica un poco más este punto de vista un pasaje del curso «Espíritu de Cafh», en la enseñanza «Bienes intrínsecos», que dice:
La causa de la miseria del mundo no es el sistema de propiedad, sino el sentido de posesión egoísta. Los bienes que se poseen para aumentar la producción y distribuirla adecuadamente en el momento oportuno son fuente de riqueza para los seres humanos, mientras que los bienes que se acumulan por codicia, especulación y para el disfrute desenfrenado son causa de miseria para el mundo.
Al centrarse en la distribución equitativa de los recursos para el bienestar de la sociedad en su conjunto, se ofrece una idea que amplifica el sentido de la contribución y, más aún, de la responsabilidad individual en la construcción de un mundo más inclusivo.
En el centro del concepto de Economía Providencial está la noción de ocupar un solo lugar en el mundo, no dos, como se subraya:
Vivir la Economía Providencial en sentido social es ocupar un solo lugar en el mundo y en el disfrute de la riqueza, y no más; es transformar la propia energía en fuerza mental para el mundo y generar, tanto con lo útil como con lo innecesario y lo que sobra, bienes necesarios, reales, fuente de riqueza futura para uno mismo y para todos. (Espíritu de Cafh, Los Bienes Intrínsecos, 2011).
En la práctica, podemos entender que ocupar un solo lugar significa reconocer y trabajar para que todos tengan los mismos derechos, dispongan de los recursos (materiales, intelectuales, anímicos) y gocen de la libertad de elección. En el curso «Doctrina», la enseñanza «Contenido de la Doctrina, Economía Providencial» hace hincapié en ello:
Cuando cada uno ocupa un solo lugar en la vida, cuando tiene lo que necesita y no más, y concede a los demás el mismo derecho, hay más que suficiente para atender a los necesitados, asistir a los enfermos, apoyar a las almas en su desarrollo y construir un mundo de paz y armonía.
Al referirse al «uso sabio de la energía de la vida», energía que está contenida en el cosmos, en el planeta, en los seres animados e inanimados, en todo lo que se manifiesta, la economía providencial nos devuelve a una visión holística de la relación entre los seres humanos y el mundo.
Existe un punto de confluencia entre la economía providencial y la sostenibilidad, que radica en la constatación de que todos los recursos de la naturaleza deben distribuirse «equitativamente» entre todos los seres vivos, y deben preservarse tanto para las generaciones actuales como para las futuras. Aquí radica la interfaz entre ambas ideas.
El reto que se imponen ambas es despertar la conciencia del ser humano de que cada acción/pensamiento individual repercute en sí mismo, en su entorno inmediato, en el planeta y en el cosmos. Y concienciar de la responsabilidad que tenemos hacia el uso equitativo de todos los recursos disponibles (materiales e inmateriales) para la humanidad viva, y también para las generaciones futuras. Y así poder darnos cuenta de que cambiar el mundo empieza por cambiar uno mismo. Y esto sólo es posible si continuamente reflexionamos profundamente sobre lo que estamos haciendo y generando y nos damos cuenta de que «El mundo es mi casa. La humanidad es mi familia» (Ana Cristina Flor, Mensaje del Plenilunio, 2024).
Ana Luzia Fregonazzi Bottecchia Senn
Referencias:
‘Los Límites del Crecimiento’ fue un estudio realizado por un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), a petición del Club de Roma, que generó una gran polémica al concluir que si la humanidad seguía consumiendo recursos naturales como hasta entonces, éstos se agotarían en 100 años. (https://collections.dartmouth.edu/content/deliver/inline/meadows/pdf/meadows_ltg-001.pdf)
Lima, S. Ferraz, Introducción al Concepto de Sostenibilidad Aplicabilidad y Límites. UNIBRASIL. Cadernos da Escola de Negócios. Número 14. Vol.4 Número 04 – Ene/Dic 2006.
Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com
